Español (spanish formal Internacional)English (United Kingdom)
Newsletters


Newsletter 2009-09-15 PDF Print E-mail

Hola, Este es el primer boletín de una serie de muchos más, que estarán, en su mayoría, relacionados con temas cotidianos que se pueden vivenciar en cualquier ambiente laboral, tanto de una pyme, un colegio, como una empresa multinacional. En cualquier lugar donde se ocupen dos espacios definidos, el jefe y el empleado.

El tema de este mes está relacionado con la sinceridad dentro del ámbito laboral y cómo ésta mejora el desempeño. Me voy a referir a un artículo de la revista Harvard Business Review cuyo título decía así: “lo que se necesita para el futuro: una cultura de la sinceridad”. En un principio el título me llevó a pensar que el artículo trataba sobre políticas económicas, planes para incentivar la creación de nuevos empleos, usos de la nanotecnología en el área textil. Pero no, se refiere a la sinceridad. ¿Qué es la sinceridad? Según la Real Academia, significa sencillez, veracidad, modo de expresarse libre de fingimiento. En estos momentos crisis local y global cuánto peso o influencia puede tener la sinceridad o expresar una conducta libre de fingimiento en la relación laboral cotidiana con los jefes? Parece que muchos empleados, sin importar la banda o categoría a la que pertenezcan, podrían esconder información valiosa para la empresa. Esta información podría ser significativa para la empresa ya que apuntaría a incrementar las ventas –muy importante en estos momentos - mejorar la comunicación con los clientes internos o externos o tal vez, todo lo contrario. Si se mantiene una conducta sincera y el clima es transparente se podría evitar que la empresa enfrente un problema con sus clientes, un problema operativo, legal o de otra índole, circunstancias que mientras se van gestando, son del conocimiento de los empleados. Sin embargo estos problemas no llegan “arriba” hasta cuando ya es muy tarde y el problema está planteado.

¿Qué es lo que realmente sucede? ¿Por qué se esconde la información? Según este artículo, la información se esconde porque la verdad afectaría no solo a los empleados, sino a los accionistas y porque a la gente le gusta recoger y atesorar la información. Por supuesto que nada de esta información es contada a sus jefes, ya que al jefe sólo se le cuenta lo que éste quiere escuchar. ¿Sabrán esto los jefes? Yo pienso que muchos lo saben, pero prefieren que les endulcen los oídos. Aunque últimamente, los nuevos ejecutivos están más entrenados en la transparencia, teniendo en cuenta que las empresas que han violado políticas internas se han visto perjudicadas, sus acciones han bajado y muchos ejecutivos han tenido que retirarse. “Ninguna organización puede ser honesta con el público, si no es consigo misma” y esto también lo podemos pensar desde cada uno de nosotros, no les parece?

Está en cada organización capacitar a su gente, desde el empleado que recibe al cliente hasta el nivel más alto, en la implementación de una política de la sinceridad, apertura de los hechos y no sólo en las palabras, sino en hechos y acciones del día a día. Por supuesto que el cambio de conductas no será instantáneo, pero si es el puntapié inicial para un cambio, para una transparencia y sinceridad en la forma de hacer y de ser.

 

Nos despedimos hasta el próximo mes, no sin antes dejarlos pensando que la sinceridad y la transparencia tal vez empiecen por casa. Pensemos en los valores culturales que queremos dejar a nuestros nietos, allí creo yo, estará el futuro y tú qué piensas?

Brenda M. Hazan
This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it
www.assist-u-online.com.ar

Septiembre 15, 2009

 


Home

home search